jueves, 17 de septiembre de 2009

Adiós Patrick, danza con los ángeles


Por 20 meses mantuvo una dura lucha contra un cáncer de páncreas. Su trabajo era su pasión, estaba esperanzado en ganarle la batalla a esta enfermedad, regresando a dar lo mejor de su talento, luego de dos décadas fuera de las pantallas del séptimo arte y la televisión, en la reciente miniserie The Beast o La Bestia, la cual le dio el último respiro de vida a Patrick Swayze.
No ganó la batalla. Pero sí ganó el aprecio, el cariño y el amor de cantidades de espectadores que en la década de los 80 lo vieron desarrollar su talento como actor y bailarín en la recordada película Dirty Dancing o Baile Prohibido, una historia que relata el acercamiento amoroso entre un instructor de baile y su alumna. Conmovedora, apasionante y contagiosa fue este largometraje en el que Swayze le dio vida a Jhony Castlle, quien con su baile expresaba todos los sentimientos y el lenguaje corporal del amor correspondido, dentro de una sociedad conservadora. Jennifer Gray, quien fuera su compañera de protagonización en este film, hoy lo recuerda de esta manera “aún me imagino en sus brazos, bailando, ensayando en el lago, pasándolo genial en esa modesta película que pensamos que nadie vería jamás. Él era una extraña combinación entre el macho que todas las mujeres desean y el hombre lleno de gracia”.
Si esta película lo catapultó en su carrera cinematográfica, además de hacer delirar a todas las jovencitas de la época con su erótico y prohibido baile, los noventa no pasaron por debajo de la mesa. Patrick dejó la enseñanza del baile en el 87, para interpretar a Sam Weat en Ghost: La sombra de un amor una historia que trata del amor más allá de la muerte, y dónde Sam convertido en Fantasma se comunica con el amor de su vida con un médium. Demi Moore y Whoopy Goldberg fueron sus compañeras en tan extraordinario largometraje.
Sin duda han sido dos grandes películas que siempre quedaran en el recuerdo de los cinéfilos y espectadores, además de darle auge a la trayectoria de Patrick Swayze como actor, bailarín, productor y compositor, este último título se le otorga, por ser uno de los coautores y el cantante de una de las canciones que conforman la banda sonora de Dirty Dancing. “She´s Like The Wind” es el tema que podrás escuchar en la voz de Patrick siempre que vuelvas a disfrutar de esta cinta cinematográfica.
La danza, la actuación, la música, el canto, la composición y la producción fueron sus compañeros de carrera en toda la larga lista de películas, musicales, miniseries televisivas que se encuentran en su hoja de vida, pero quien también complementaba parte de toda esta gama de actividades, es Lisa Niemi, quien fue su verdadero y único amor, su novia de la adolescencia, con quien contrajo nupcias en 1975, y que por más de 34 años lo acompañó en sus éxitos y tropiezos. Hasta hoy su Viuda Lisa luchó junto a él la batalla contra el cáncer. Le deja el legado más grande: los recuerdos de una increíble historia de amor sin hijos.
Cuando escuches The Time of My Life, o Melodía desencadenada deja que tu mente reviva esas grandes escenas que hicieron únicas e inolvidables a Dirty Dancing y Ghost, pero sobretodo recuerda a esa gran estrella, ese actor que con su sexapeal conquistaba corazones, recuerda a Patrick Swayze quien ahora danza con los ángeles.

martes, 15 de septiembre de 2009

Sueño Vinotinto



Un milagro está por ocurrir, un sueño está más cerca de lo que imaginamos, un boleto y un puesto se mantienen a la espera en tierras africanas. Vítores, euforia, esperanza, un sí se puede, son los compañeros perfectos que enaltecen a una selección venezolana de fútbol, que por años, ha estado en busca de una visa para un sueño, tal como diría el cantautor Juan Luis Guerra, y hoy vemos posible el sueño vinotinto.
La presión se eleva siempre que la vinotinto anota un gol, ése que ha sido pateado con convicción, pasión y mucha fe de querer, con orgullo representar a Venezuela en un mundial. Estrategias, técnicas, pero sobretodo mucho amor es lo que los jugadores y su entrenador César Farías le han puesto a esta selección, que muestra una cara distinta, dejando atrás los errores, para jugar pensando en ganar-ganar, sin temer a los rivales.
Los dos últimos partidos son prueba de la capacidad y talento futbolístico que Venezuela ha desarrollado. Chile y Perú podrán decir que se han conseguido con un rival más fuerte y recargado, pues su objetivo ante los chilenos era ganar, no obstante logramos el empate y la constancia de mantenernos en la lucha. Perú se encontró nuevamente en terreno venezolano, ligando acabar con la racha de diez años, al no ganar juego alguno en esta hermosa tierra, una vez más la vinotinto los superó.
Sólo estamos a dos fechas de continuar avanzando en la tabla de posiciones y llegar a la clasificación. Dos equipos ya cómodos esperan por nosotros, Paraguay y Brasil, ambas selecciones con experiencia, a las que con preparación, inteligencia, y constancia sabremos enfrentar para asegurar nuestro boleto y puesto en Suráfrica.
No sabré de fútbol lo suficiente, pero lo que si les plasmo en estas líneas es la pasión que ha crecido por nuestra vinotinto, mi vinotinto, ésa en la que Richard Páez confió y puso a jugar, la que se tropezaba y se levantaba al caer, ésa que sabía perder, pero que anhelaba ganar. Esa misma vinotinto es la que hoy está a solo pasos de ver el nombre de Venezuela dibujado en cada balón pateado, en cada gol anotado, en la euforia de los fanáticos y las preocupaciones de los rivales, en las gradas y terreno de juego de cada estadium de la tierra africana.
Como fanáticos nos queda seguir brindando el apoyo que hemos demostrado todo este tiempo a una gran selección, a un equipo de jóvenes futbolistas que sueñan lo mismo que nosotros, esos que nos hacen gritar fuerte ¡Que Viva La Vinotinto! Continuemos en esta emocionante y eufórica lucha del SUEÑO VINOTINTO.